Resolver problemas

Dibujar un esquema que conserve las cantidades del enunciado

Un diagrama de barras debe representar tanto el total como la diferencia y permitir comprobar las dos relaciones al final.

«Marta tiene doce cromos más que Leo. Entre los dos tienen cuarenta». Un dibujo rápido con una barra larga y otra corta puede ayudar; un dibujo sin escala ni etiquetas también puede engañar. El esquema debe conservar dos relaciones: la diferencia es doce y el total es cuarenta. Si solo muestra que Marta tiene «más», no representa suficiente información para resolver el problema.

La guía del Institute of Education Sciences (IES) sobre resolución de problemas recomienda representar las relaciones matemáticas y analizar la solución. La guía del IES de Primaria propone apoyos concretos y semiconcretos bien elegidos. El valor de un esquema no está en lo bonito que resulte, sino en que permita comprobar qué cantidad se conoce, cuál se busca y cómo se conectan.

Traducir cada frase a una parte del dibujo

Dibuja una barra para Leo de longitud desconocida. Para Marta, dibuja una barra con una parte igual a la de Leo y un tramo adicional marcado «12». Encierra las dos barras bajo una llave con «40 en total». Ahora el dibujo conserva el texto: Marta tiene lo mismo que Leo más doce; juntos tienen cuarenta. Si falta la llave del total, no sabemos cómo usar el cuarenta.

Podemos razonar sin una ecuación formal. De los cuarenta cromos, doce forman la diferencia extra de Marta. Quedan veintiocho que se reparten en dos partes iguales. Cada parte vale catorce: Leo tiene 14 y Marta 26. Comprueba 26 − 14 = 12 y 26 + 14 = 40. Si una de las dos relaciones falla, el esquema o el cálculo no describen el problema original.

CROMOS DE MARTA Y LEOLa barra conserva dos relaciones
01Leo

Una parte desconocida.

02Marta

La misma parte + 12 cromos.

03Ambos

Dos partes + 12 = 40.

04Solución

Leo 14; Marta 26.

Comprueba suma y diferencia: las dos deben coincidir con el enunciado.

Evitar que el dibujo añada datos invisibles

Si la barra de Marta parece el doble de la de Leo, el lector puede creer que Marta tiene dos veces más cromos. El enunciado no dice eso. Por eso conviene marcar el tramo extra de doce y aclarar que el resto de ambas barras representa la misma cantidad, sin depender de una escala perfecta. Si el dibujo no está a escala, las etiquetas son aún más importantes.

En un problema de recorrido, una flecha puede indicar dirección, pero no implica que la distancia dibujada mida metros reales. En uno de recipientes, dos vasos iguales dibujados no prueban que tengan igual capacidad a menos que se indique. Un esquema puede simplificar, pero debe mostrar qué simplificación se hizo. El adulto puede preguntar «¿Qué parte de tu dibujo corresponde exactamente a esta frase?».

El IES recomienda enseñar a los estudiantes a seleccionar representaciones que iluminen la estructura del problema. A veces bastará una tabla; otras, una recta numérica o un diagrama de barras. Dibujar una escena con personas y objetos puede ser atractivo, pero si no conserva las cantidades relevantes, quizá no ayudará a resolverla.

Revisar el esquema antes de hacer la cuenta

Señala cada dato del enunciado y encuentra su lugar en el dibujo. En nuestro ejemplo, «Marta», «Leo», «12 más» y «40 entre ambos» deben estar representados. Después pregunta qué parte sigue sin número. Esa parte es la incógnita. Si el esquema ya contiene un número inventado para Leo, el alumno ha confundido una hipótesis con un dato.

Una prueba útil es tapar el enunciado y leer solo el esquema. ¿Otra persona puede reconstruir la historia matemática esencial? No necesita saber que eran cromos si las unidades están etiquetadas, pero sí debe entender total y diferencia. Si no puede, añade una llave, un rótulo o una flecha. No añadas decoración que no aporte relaciones.

La guía del IES de Primaria destaca el lenguaje matemático claro. Acompaña el dibujo con una frase: «Quito los doce extra; el resto son dos partes iguales». Esa frase muestra por qué se hace 40 − 12 antes de dividir entre dos. Sin explicación, el esquema puede acabar como una receta visual memorizada.

Transferir el método a otra historia

Cambia cromos por minutos de lectura: «Ana leyó doce minutos más que Bruno; juntos leyeron cuarenta minutos». La estructura es la misma. Si el niño puede construir barras equivalentes y explicar qué representa cada tramo, reconoce una relación más allá del contexto. Si no, quizá había aprendido solo a manipular cromos dibujados.

También cambia los datos: total 43 y diferencia 12. Aparecerían mitades de 31, es decir, 15,5 y 27,5. Para cromos enteros, esa historia no puede describir cantidades de cromos completas. El esquema ayuda a detectar la imposibilidad. No todo conjunto de números produce una respuesta válida para el objeto del problema.

Una comprobación en papel

Elige un problema de comparación con total. Dibuja barras, escribe cada dato en el lugar que le corresponde y señala lo desconocido. Antes de calcular, pide a alguien que lea el esquema y diga qué relaciones ve. Resuelve y verifica por separado total y diferencia. Un dibujo que supera esas dos pruebas se ha convertido en una herramienta de razonamiento.

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